El segundo articulo del Embajador de Rusia Sr. Alexey K. Labetskiy publicado en el diario "El Observador" el 25 de marzo de 2015

Marzo del 1945 70 años después.

Marzo del 1945. Hasta la victoria definitiva de los aliados sobre el fascismo y el final de la Segunda Guerra Mundial quedaban todavía dos meses largos y duros. Si volviéramos a aquellos días, se nos recordaría una serie de operaciones militares en las cuales en frentes diferentes eran involucradas las tropas soviéticas y aliadas. Del 6 al 15 de marzo del 1945 en el territorio de actual Hungría se desarrollaba la operación defensiva de Balatón de las tropas soviéticas, en el curso de la cual se logró frenar la ofensiva del wehrmacht bajo el nombre “Despertar primaveral” – la última ofensiva grande de las fuerzas armadas germánicas en la Segunda Guerra Mundial. El wehrmacht usaba la táctica de ataques indiscriminados con tanques pesados, los aparatos de visión nocturna, revolucionarios para aquella época, pero fue derrotado. El Ejército Rojo se dirigió a liberar a Austria. Desde los mediados de marzo hasta los mediados de abril con el propósito de derrotar a las tropas alemanas en Hungría del Oeste  y Austria del Este las tropas soviéticas llevaron a cabo la operación ofensiva estratégica de Viena. La línea del frente formada tras los combates, así como las pérdidas importantes del wehrmacht cambiaron considerablemente la relación de poderes a favor del mando soviético. Como resultado de la operación de Prusia del Este, desarrollada simultáneamente en el mismo tiempo, las tropas soviéticas rompieron la defensiva del grupo alemán de los ejércitos “Norte” y “Centro”, salieron al mar Báltico, ocupando Prusia del Este y liberando la parte nórdica de Polonia.

De este modo a fines de marzo de 1945 el Ejército Rojo liberó prácticamente todo el territorio de la Unión Soviética, así como Bulgaria, Romania, la gran parte de Polonia y Hungría. La línea del Frente Oriental se mudó al territorio de Yugoslavia, Checoslovaquia y al de la misma Alemania fascista. Sin embargo, al estar cercados las tropas alemanes seguían resistiendo obstinadamente y retenían las grandes regiones de Curlandia (una región que constituía en aquel entonces la mayor parte del oeste de Letonia) y Prusia Oriental (una región situada en la costa sudoriental del mar Báltico). Entretanto en el Frente Occidental las tropas de aliados británicos y estadounidenses expulsaron a los hitlerianos de Francia, liberaron Bélgica y la parte de Holanda. También la ofensiva de los aliados tenía éxito en el norte de Italia.

Hoy día al mirar atrás recordando los acontecimientos heróicos de aquellos días que costaban la vida de millones de personas en todo el mundo, el sentido especial adquiere la comprensión general de todas las fuerzas razonables del siglo XXI de la ausencia de perspectivas del uso de las acciones unilaterales inclusive las militares no importa cuales objetivos directos o indirectos ellas persigan: el fortalecimiento de la democracia, la conservación de la soberanía de los estados, el derrocamiento de los regímenes totalitarios que en realidad a veces tiene otros objetivos tales como: la ampliación de las esferas de influencia, la batalla por los recursos naturales, la implantación de los regímenes títeres. No es casual que justamente hoy tras los 70 años después del conflicto bélico más grande en la historia de la humanidad que se ha convertido en la tragedia pesadísima para todos los pueblos del mundo nosotros recordamos las lecciones de aquellos días providenciales que no deben ser olvidados.

Es difícil pero indispensable aceptar la realidad – pocas veces en toda su historia la humanidad se vio tan sacudida, tan turbulenta y tan abrumada como en estos tiempos. La violencia, el terror y la intolerancia protagonizan en muchas regiones de nuestro planeta. Los conflictos bélicos que parecen no concluir nunca, las víctimas de las colisiones violentas, muchas de las cuales podrían ser evitables, los refugiados, el hambre crónica que padecen millones de personas por todo el mundo constituyen una situación real con la que nos encontramos cada día.

En estas circunstancias en el transcurso de la 69° sesión de la Asamblea General de la ONU por la iniciativa de la Federación de Rusia fue aprobada por consenso la Resolución “El Septuagésimo Aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial”. Es remarcable que 83 países de todas las regiones del mundo llegaron a ser coautores del nuestro proyecto. Planteando esta iniciativa la Federación de Rusia partía de la necesidad de recordar de las lecciones de aquella guerra terrible, honrar la memoria de los caídos, así como ayudar a conservar la memoria histórica de los pueblos. La percepción de la gloria conquistada en 1945, como un valor común para toda la humanidad, tiene una gran importancia para la consolidación de la comunidad internacional a fin de hacer frente a los retos y desafíos contemporáneos con el papel principal de la ONU y a base de la igualdad y respeto mutuo. Por más difíciles y agudos que sean nuevos desafíos que encuentra el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, la memoria sobre la hazaña de los representantes de todos los países que luchaban heroicamente contra el fascismo y militarismo debe vivir en nuestros corazones. Se trata de nuestra Victoria común, de que no solo podemos, pero debemos ser orgullosos.