Новости посольства за 2015 год
El segundo articulo del Embajador de Rusia Sr. Alexey K. Labetskiy publicado en el diario "El Observador" el 7 de mayo de 2015 En el camino hacía el 70° Aniversario de la Gran Victoria. Una victoria para todos
Hay hechos históricos que no solo no pierden su importancia sino la aumentan con el tiempo. Para todos los que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial en Rusia, en las repúblicas hermanas vecinas que integraron la URSS, este sentido tiene el Día de la Victoria – un día profundamente personal para cada uno, “es la fiesta con las lágrimas en los ojos”, como se canta en una canción vieja. En Rusia no existe ni una familia intacta por la guerra. Precisamente por eso guardamos tan cuidadosamente la memoria sobre nuestros familiares, que cayeron víctimas en esa guerra por la libertad de nuestra Patria, que combatieron o trabajaron en la retaguardia en aquellos años. Es por eso la misma palabra “Victoria” se convirtió para nosotros en símbolo de la paz, la verdad y la justicia, sinónimo del triunfo del bien sobre el mal. En el año 1945 la Victoria reunió a los rusos, los ucranianos, los bielorrusos, los tártaros, los georgianos, los armenios, los judíos y a todos los demás pueblos, que vivían en aquel entonces en la URSS, así como a los aliados de la coalición anti hitleriana.
En abril del año 1945 el destino del fascismo ya fue predeterminado: el Ejército Rojo empezó su ofensiva contra Berlín, y hasta la derrota definitiva del Tercer Reich quedaba menos de un mes. Había por delante otro último y complicado mes más. En aquel entonces nadie todavía hizo un balance de esta tragedia militar colosal, la más devastadora de todos los tiempos y que llevó millones de vidas humanas. Hasta hoy no existen cifras exactas de las pérdidas en la Segunda Guerra Mundial, pero incluso las aproximaciones provocan choque – la URSS, que hizo el mayor aporte en la derrota de los hitlerianos, perdió más que todos – alrededor de los 27 millones de personas, China – 20 millones, Polonia – 6 millones, Francia – 600 mil, Gran Bretaña – 450 mil, EEUU – 418 mil. Víctimas del Holocausto fueron más de 6 millones de judíos. El precio devastador pagaron también los que desataron esta guerra: Alemania – 7,3 millones, Japón – 2,7 millones y los aliados de Tercer Reich – Hungría – 580 mil, Italia – 454 mil.
El gran escritor ruso Fiódor Dostoyevski escribió en su novela “Los Hermanos Karamazov”: “ni una revolución no vale ni una lágrima de un niño”. En estos sentidos ¿qué se puede decir sobre la ideología deshumana del fascismo que llevó decenas de millones de vidas humanas? Estas víctimas de ambos lados deben recordar a todos nosotros sobre la inadmisibilidad de resolver los conflictos entre los países recurriendo a los métodos bélicos y agresión, además tienen que recordar la incompatibilidad de la intolerancia y la violación de los derechos humanos que actualmente, desgraciadamente, encuentran cada vez más frecuente su reflejo en las formas contemporáneas del racismo, la discriminación y la xenofobia. No hay ninguna diferencia si se trata del fascismo, nacionalismo agresivo o el radicalismo islámico – todas estas ideologías se basan en la negación del humanismo, la intolerancia, el menosprecio y conculcación de los derechos humanos y de él importantísimo de ellos – el derecho a la vida.
Hoy, los 70 años después es especialmente doloroso ver como muchas personas olvidan las lecciones de la guerra, intentan interpretar de una manera nueva y en sus propios intereses los acontecimientos trágicos de aquellos años. Con perplejidad e inquietud creciente nosotros observamos las marchas de los ex-legionarios de “Waffen-SS”, miembros de la división “SS Galichina” en los países independientes, modernos y europeos como Ucrania, Estonia, Letonia – los estados que fueron liberados en su día del fascismo por el Ejército Rojo. Con el consentimiento tácito de unos países en Polonia y Georgia se demuelen los monumentos dedicados a los soldados-libertadores, las calles y plazas reciben los nombres de los cómplices de los delincuentes fascistas. Estos casos crean el terreno favorable para un nuevo vástago del nazismo u otras formas del extremismo que, como parece, debían quedarse en el pasado aún hace 70 años.
Es imposible cambiar la historia de la Segunda Guerra Mundial, ella fue escrita con la sangre de las vidas humanas, sin embargo hoy las fuerzas particulares emprenden las tentativas de falsificarla a favor de la coyuntura política. Los intentos de deformar la historia, convertir los nazis a los héroes nacionales y a los soviéticos libertadores del fascismo llamarlos "invasores" no resisten la menor crítica y contradicen no sólo al sentido común, sino también los hechos históricos. Ministro de Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia, Sergey Lavrov, analizando las lecciones de la Segunda Guerra Mundial, sus causas y resultados, escribe: "La politización de la historia se ha convertido en un asunto estatal en varios países. La respuesta debe ser adecuada. En Rusia hemos creado la Comisión para combatir la falsificación de la historia. Rusia no va a censurar la ciencia histórica, o reescribir la historia a su manera. Estamos a favor de su despolitización, por su amplio estudio – considerando todos los hechos, las circunstancias y las relaciones de causa-efecto. Esto lo vamos a hacer abiertamente, contando con la colaboración de científicos de diferentes países".
Los conceptos como "la historia verdadera", "la hazaña del Pueblo", "el precio de la Victoria" no puede tener un sentido abstracto, así como no pueden y no deben ser el objeto de la retórica especulativa o disparates de algunos políticos irresponsables.